jueves 29 de diciembre de 2011

Copas de champagne

Antes tantos tipos de copas es inevitable plantearse si hay alguna diferencia entre ellas o cual es la mejor copa para servir el cava o el champagne. En general se recomienda que las copas para cualquier vino sean de cristal fino, sin tallar y de color transparente. En segundo lugar, la forma de la copa debe respetar e incluso resaltar las características de vino que va a contener. De esta forma, una copa para cava debe contener las burbujas de forma natural, sin acelerar ni frenar en demasía su efervescencia; debe respetar la temperatura de servicio, evitando calentamientos rápidos del producto y favorecer que los aromas se liberen.
La primera de las copas que ya casi queda descartada desde hace unos años es la llamada Pompadour. El gas se escapa, el vino se calienta y es casi imposible apreciar cualquier aroma en esa gran obertura. En el otro extremo está la copa estilo flauta, larga y estrecha. Mantiene bien la espuma y la temperatura, pero no hay manera de oler nada. Puede ser una buena opción para ofrecer un aperitivo fresco y alegre, pero al parecer no es la mejor forma de saborear un buen cava.






La tendencia actual se encamina hacia copas con un diseño intermedio entre las dos primeras. La tulipa, que partiendo del modelo flauta, se ensancha la base para permitir al vino expresarse sin perder temperatura. De la misma forma, se vuelve a estrechar la boca para que los aromas se concentren y el carbónico no se escape. De esta forma queda espacio para que nuestra nariz capte todos los aromas que el vino libera y podamos degustarlo en su punto de temperatura con el carbónico bien integrado.

Aunque hay muchísimos más diseños...


Un beso,
Iridiai

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